viernes

MI AULA ELE

En esta presentación propongo un aula para clases presenciales de alrededor de 15 estudiantes. Se trata de un espacio tecnológico y sostenible socioambientalmente. 

     





REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Fernández D., Hernando A., Infante L.A., Pastor J., Rodríguez-Rey C. (2011). Repensar el aula desde la creatividad. Disponible en:
https://www.academia.edu/41602996/Repensar_el_aula_desde_la_creatividad_Una_innovaci%C3%B3n_dirigida_por_los_usuarios_Dise%C3%B1adora_industrial_2_Profesora_de_espa%C3%B1ol_3_Dise%C3%B1ador_gr%C3%A1fico_Freelancer_Escuela_Tandem_Freelancer


Los que se sientan atrás.

La gestión del espacio, tiempo y turnos de habla en la clase de ELE.




En la unidad 6 hemos podido reflexionar sobre muchos aspectos 
de la gestión del espacio, del tiempo y de los turnos de habla, que forman parte de nuestro hacer, quehacer y ser docente.
 
Sabemos que el aula es el espacio donde se da el encuentro, un encuentro que tiene por fin la construcción de conocimientos, la experiencia de aprender juntos, la posibilidad de transformarnos a través del saber transcultural, abrir la cabeza y el corazón, aprender a hacer, a materializar los conocimientos.
 
En el aula nuestras interacciones están determinadas por las coordenadas espacio-tiempo que participan en la creación del ambiente de aprendizaje: hay una distribución del espacio que responde a una propuesta pedagógica (seamos o no concientes de ello), hay una disposición de las sillas y las mesas, un lugar elegido por el docente para establecer su escritorio, y hay tiempo, un tiempo para hablar y para hacer silencio, para interactuar y entregar las tareas.

jueves

Afectorreflexiones del hábitat virtual.

La gestión del aula en entornos virtuales de aprendizaje

Cuando comenzamos a usar la virtualidad en el sur de mi continente yo comenzaba la universidad, y a la par, a dar clases de idioma en escuelas públicas y periféricas.

En seguida me uní a esa vibrante comunidad ciberespacial, y vi su desarrollo a través de los años, inclusive comencé a dar clases online a principios del 2000. En ese momento muchas personas no tenían idea de lo que se hacía allí, o de cómo se hacía, y debió venir una pandemia para que descubrieran el magnífico mundo del ciberespacio.

Yo siempre me sentí segura allí, porque estaba en casa, mi entorno era el escritorio de mi hogar, con mi taza de café o mi mate, mis pantuflas, música ambiental. Mi computadora era una ventana –windows- al mundo entero, al encuentro con otros seres, con otros idiomas o acentos, otras culturas. El ciberespacio es un lugar seguro para los introvertidos, y también para las personas que se sienten agobiadas en la realidad física, y para quienes prefieren estudiar y trabajar desde casa, aunque prefiero decir en casa. Y esto nos acerca mucha información que podemos usar para nuestras propuestas pedagógicas.

La virtualidad también es mi casa, o al menos me permite estar en ella, y en un montón de otros lugares, ya sea porque me muevo con mi compu o porque viajo a través de esa ventana a otros interiores físicos. No todas las personas pueden trabajar en entornos virtuales, ni todas aprender. Si lo comprendemos, si lo disfrutamos la virtualidad es una ventana, no una prisión sedentaria, y siempre estamos en casa.

Con el tiempo y la pandemia hemos comprendido que los encuentros presenciales son importantes y necesarios, pero no es indispensable hacer todo en la presencialidad. El encuentro presencial nos permite compartir el espacio y se dan interacciones específicas, e irremplazables. Es un espacio/tiempo para valorar y aprovechar. La virtualidad también nos permite encuentros e interacciones específicas e irremplazables. Es otro espacio/tiempo, para mí un espacio más ancho y un tiempo más lento, como un fluido con una suerte de componente onírico… Navegar, puerto, red, internautas, piratería, cibernética y muchos otros términos que son habituales en la virtualidad proceden del vocabulario marino. Bajo el mar, hay allí claramente otro tiempo, o ritmo, o intensidad...  



El ciberespacio nos permite estar reunidos en un contexto virtual colectivo para nuestros encuentros, y a la vez, paradójicamente cuando hacemos actividades asincrónicas estamos co-presente, el antes y el después del tiempo lineal tienen otros sentidos. Y cuando digo que para mí es un tiempo más lento, lo significo desde ese pequeño y gran concepto que es un tris, palabra ambigua que da cuenta de una porción muy pequeña tanto de espacio como de tiempo. En un tris hay intensidad que a veces se confunde con velocidad… Esa otra idea de Tiempo -que Gilles Deleuze (2010) nos permite comprender– era llamada, por los antiguos, Aión, y no hace mención al tiempo lineal de Cronos, dividido en pasado-presente-futuro, el de los relojes y los calendarios, que está dominado por una idea espacial que fija el tiempo en extensión, no en intensidad. En la virtualidad prima la intensidad y, en el tiempo del encuentro, 20 minutos de clase puede ser un gran tiempo, de aprendizajes significativos e inolvidables. El tris es eso, efímero, no fugaz, intenso, no veloz, no un instante, un millón de instantes, la vida de una mariposa o el ciclo de una flor, es finito y eso da espesor a su duración, al modo de estar en el tiempo. Estar presentes en clase, en el intento de aprender, estar plenamente, y disfrutarlo, es el tiempo más efímero, el más instantáneo, el más puntual.   

En la virtualidad es mediodía en casa, y de mañana en la casa de un estudiante, y ya bajó el sol para otro, y aquí es otoño, y ya casi verano, allá. Esa efectuación cósmica es la virtualidad. 

Cuando comprendemos la necesidad de humanizar las tecnologías podemos desencadenar experiencias inéditas de aprendizaje, y de enseñanza. Ninguna máquina reemplaza a un docente apasionado y creativo, la IA no escribe poesía lorquiana… La humanización de las tecnologías es artesanal, como la tijera de una profesora, o su marcador (y su corazón de tiza). La IA nos reemplaza cuando nos volvemos autómatas (puede que esa sea tal vez, la verdadera creación humana).

Como dice Paulo Freire: 

Al enseñar, no como un burócrata de la mente, sino reconstruyendo los caminos de su curiosidad, razón por la que su cuerpo consciente, sensible, emocionado, se abre a las adivinaciones de los alumnos, a su ingenuidad y a su criticidad, el educador tiene un momento rico de su aprender en el acto de enseñar. El educador aprende primero a enseñar, pero también aprende a enseñar al enseñar algo que es re-aprendido por estar siendo enseñado, sin lo cual no aprende, el educador se ayuda a descubrir dudas, aciertos y errores (2006, p- 46)

La humanización de las tecnologías es el gran desafío didáctico-epistemológico de nuestro tiempo,.. evidenciamos aquí su condición de creación histórica.


REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Deleuze, G. (2010) Lógica del Sentido. Arcis: Escuela de Filosofía Universidad ARCIS.

Freire, P. (2006) Cartas a quien pretende enseñar. Siglo XXI.



viernes

¿QUÉ DOCENTE ESTOY SIENDO?

 




¿QUÉ DOCENTE SOY?

La que estoy siendo, porque, como dice Paulo Freire, para ser se tiene que estar siendo.


Para mí enseñar es un espacio de creación, y la educación, un encuentro a través del conocimiento. En mis clases de español empleo metodologías didácticas de la Pedagogía de Paulo Freire. Les comparto algunas reflexiones -palabras generadoras- que fui creando con los años y las personas, y que hoy, entrelazo con los aportes de la asignatura Planificación de clases y Gestión del aula en ELE:

 

ENCUENTRO:

Es el encuentro el que posibilita el aprendizaje, un aprendizaje que es autónomo y en colaboración, donde todos somos protagonistas, estudiantes y docentes. Esto se vincula con una de las competencias clave del profesorado de lenguas segundas y extranjeras, de las que hablamos en clase de Planificación y Gestión del aula ELE: implicar a los estudiantes en el control de su aprendizaje, en pos del compromiso y la autonomía, con estrategias de reflexión y de metacognición.

 

DIVERSIDAD:

Trabajo desde un enfoque de derechos, alentando la diversidad, que es interseccional: diversidad cultural, étnico-racial, etaria, de capacidades y corporalidades, en la cual a nadie le sobra o le falta algo para ser o estar, imaginar, encarnar su expresión individual y colectiva. La interculturalidad es una temática siempre vigente en las clases de idioma, que podemos profundizar desde la perspectiva humanizadora de Paulo Freire. 

 

HUMANIZACIÓN DE LAS TECNOLOGÍAS:

Siempre utilicé tecnologías en mi práctica docente, porque siento que me permiten desplegar toda una multiplicidad de recursos que, en la presencialidad, resultarían carísimos o imposibles. Uso las potencialidades de las TIC y la virtualidad para favorecer el encuentro entre personas de distintos lugares del mundo con una impronta particular de humanización de las tecnologías. Esto está relacionado con una de las competencias clave del profesorado de lenguas segundas y extranjeras: servirse de las TIC para promover el uso de la lengua y fomentar el aprendizaje colaborativo.

Lo que llamo humanización de las tecnologías se basa en el binomio deshumanización/ humanización de Freire, por medio del cual la educación tiene la potencia de desarrollar el pensamiento crítico, la sensibilidad ante el mundo de la vida, el respeto a la diversidad y la oposición a las formas de enseñanza que reproducen las discriminaciones/opresiones. Es una propuesta emancipadora a favor de lo humano, no desde una lectura antropocéntrica, sino como una línea de fuga de los patrones dominantes que crean sujetos idénticos y de los automatismos a los que nos llevan. 

 

UNA LARGA Y PERMANENTE FORMACION

Decíamos en la clase de la Unidad 5 que la formación docente en el campo lingüístico, metalingüístico y didáctico resulta fundamental y decisiva para los procesos de aprendizaje de los estudiantes, y no puede limitarse a una primera fase preparatoria, sino que es una formación continua, lo cual nos aporta permanentemente nuevas metodologías, experiencias didácticas y recursos. Esta temática me recuerda esta cita de Cartas a quien pretende enseñar:

 

La responsabilidad ética, política y profesional del educador le impone el deber de prepararse, de capacitarse, de graduarse antes de iniciar su actividad docente. Esa actividad exige que su preparación, su capacitación y su graduación se transformen en procesos permanentes. Su experiencia docente, si es bien percibida y bien vivida, va dejando claro que requiere una capacitación constante del educador, capacitación que se basa en el análisis crítico de su práctica (Freire, 2010, PP- 46).


CREAR LAS CONDICIONES:

Cuando en la Unidad 5 de la asignatura Planificación y Gestión del aula ELE se habla de la importancia de la capacidad docente de gestionar con eficacia lo que ocurre en el aula, puedo vincularlo con lo que Paulo Freire llama crear las condiciones para que los estudiantes puedan construir activa y críticamente sus propios conocimientos, que, a su vez, responde a los interrogantes que plantea Abio:


¿Alguna vez has observado el placer, la atención y la persistencia con la que alguien juega en el ordenador o con un videojuego, cuando las condiciones son propicias? Al respecto, creemos que el estado que se alcanza en esas situaciones puede ser favorable para el aprendizaje y, de hecho, puede estar muy relacionado con el estado de “flujo” aquí descrito. ¿Podríamos reproducir eso en nuestras clases de lengua (2006: 5).


Se trata entonces de crear las condiciones que propicien el aprendizaje y la expresividad, en un clima de clase confiable y seguro, de respeto y apoyo, de colaboración y autonomía, sabernos reconocidos y comprendidos. Esto se encuentra en sintonía con las propuestas de mindfulness y teoría del Flow de Mihaly Csikszentmihalyi (1990), que aporta la Unidad 5 de Planificación de clases y gestión del aula en ELE.


...


En próximas entradas desarrollaré otras palabras generadoras que fui construyendo en mi reflexión docente, algunas de ellas son: fuerza expresiva, enseñar es aprender, la equivocación necesaria.

Pero en este final, mencionaré que, al inicio de algunos cursos o encuentros, les recuerdo a los estudiantes 3 consignas de acción y participación que inventé con el tiempo:

Estamos presentes, lo intentamos, lo disfrutamos.

Es una forma de estar en clase, una actitud, una conciencia, para alentar aprendizajes reflexivos y placenteros. También tiene que ver con acechar el fantasma del simulacro, del que habla la pedagoga Guillermina Tiramonti cuando dice que la educación se convierte fácilmente en un simulacro, sostenido por una suerte de acuerdo tácito, en el que los alumnos hacen que aprenden y los docentes hacen que enseñan, y las clases avanzan y las unidades de los libros se completan, y los profesores y estudiantes resultan activados en modo automático. Entonces, parece que las cosas funcionan, pero funcionan en falso, como un engranaje en falso. En el ámbito específico de las clases de ELE se revela porque el uso de la lengua nos enfrenta a la subjetividad de la expresión, que no se aborda con repeticiones, aunque son útiles. Cuando los veo así (y cuando me encuentro a mí misma en modo automático), nos digo: "No hacemos que hacemos, hacemos de verdad, lo hacemos plenamente. Estamos presentes, lo intentamos, lo disfrutamos".


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

Abio, G. (2006). El modelo de "flujo" de Csikszentmihalyi y su importancia en la enseñanza de lenguas extranjeras. En redELE Revista Electrónica de Didáctica ELE, nº 6.

Csikszentmihalyi, M. (1990). Flow. The Psychology of Optimal Experience. New York: Harper-Row.

Freire, P. (2010)Cartas a quien pretende enseñarMéxico: Siglo XXI Editores

Instituto Cervantes (2012). Las competencias clave del profesorado de lenguas segundas y extranjeras. Madrid.

Tiramonti, G. (2022). El gran simulacro: el naufragio de la educación argentina. Buenos Aires: Libros del Zorzal.